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De la “perifonía” a la creación artística y la información

Sodre: En el principio fue la palabra

 

Cuando el maestro Vicente Pablo inició el concierto en Fa Mayor de Juan Sebastián Bach, el 20 de junio de 1931, nacía un ser multifacético y confuso. El entonces Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica debía “perifonear programas culturales e informativos”, y la ley que lo creaba generaba también una orquesta sinfónica, una de cámara, un coro, un cuerpo de baile, salas de espectáculos, una fonoteca y otras reparticiones.


La palabra “perifonear” ya no aparece en los diccionarios corrientes, pero ésa fue la función que la ley 8.557 encomendó al Sodre el 19 de diciembre de 1929: la “perifonía de programas culturales e informativos y, además, los cometidos siguientes: ...”. Y seguía allí una larga lista que incluía “espectáculos o audiciones de carácter artístico, científico, ilustrativo o ameno con fines de mejoramiento espiritual de los habitantes del país”, “adquirir, construir, instalar, conservar, ampliar, mejorar, organizar o explotar estaciones, equipos, laboratorios, talleres, fábricas, almacenes y estudios de perifonía, televisión, cinematografía y fonografía”...

Perifonía es, según el Diccionario de la Real Academia Española, la “acción y efecto de perifonear” y el “arte de construir, instalar y manejar el perífono”. El perífono es, vaya, el “aparato que sirve para perifonear”. Por fin, perifonear es “transmitir por medio del teléfono sin hilos una pieza de música, un discurso o una noticia en condiciones determinadas y a hora fija”.

Como aquellos bienes culturales e informativos que la radio debía difundir no abundaban, la ley cometió al Sodre, “además”, “crear escuelas y conservatorios”, “adquirir y arrendar material fonográfico, teatral, cinematográfico, musical impreso o cualquier otro que se relacione con sus actividades, utilizarlas para sus programas y constituir con los adquiridos los archivos correspondientes”, “editar catálogos, programas u otras publicaciones”, “contratar personal para la realización de todos sus cometidos, y en modo especial actuar individualmente o en conjuntos en los espectáculos o audiciones que realice o que contribuya a realizar así como en las escuelas o conservatorios que instituya”, relacionarse y acordar con instituciones públicas o privadas nacionales o internacionales... Incluso “fundar, organizar, dirigir o propiciar instituciones dedicadas a asociar esfuerzos para apoyar, defender y difundir la obra de cultura que pueda realizar”, y hasta “recabar por intermedio de instituciones o personas el apoyo moral y material de la población”.

Así, aquella institución concebida como difusora pero también creadora de cultura, cuenta hoy con cinco cuerpos estables (Orquesta Sinfónica, Conjunto de Música de Cámara, Cuerpo de Baile, Coro y elenco de Radioteatro, a los que se incorporó la Escuela Nacional de Danza y la de Arte Lírico), tres emisoras radiales en onda media, dos en onda corta y una en frecuencia modulada, un canal de televisión en Montevideo (Canal 5) y 18 repetidoras en el resto del país. Tiene un Museo de la Palabra –el primer archivo parlante del país– que atesora grabaciones de intelectuales, personalidades del arte, la cultura, la sociedad, la política, así como un Archivo Nacional de la Imagen que, además de conservar un valioso patrimonio histórico, produce y exhibe filmes y videos.

A lo largo de 40 años, la sala de espectáculos, Estudio Auditorio (refaccionado a mediados de los 50), recibió a importantes intérpretes nacionales y extranjeros. Allí funcionaba también el Archivo Musical, el más importante de América del Sur hasta que perdió gran parte de sus partituras en el incendio del 18 de septiembre de 1971. La sigla Sodre se adaptó a esa diversidad, y en 1983 pasó a significar Servicio Oficial de Radiotelevisión y Espectáculos.

La programación “topográfica”

En los hechos, el Sodre surgió estrechamente vinculado a CX6, a la cual se agregarían luego CX26 y CX38 (esta última, adjudicada a Carmelo, fue expropiada por el Poder Ejecutivo). Las emisiones de CX6 comenzaron de inmediato –el 1 de abril de 1930– desde la planta de Martín Fierro 2603, con un equipo Western Electric.

El estudio funcionaba en una sala del Palacio Legislativo, pero ya en 1931 el Sodre se había hecho cargo del ex teatro Urquiza, en Mercedes 823. Allí funcionaban el estudio A (auditorio, con capacidad para casi mil personas en dos plantas), el B (pequeñas orquestas) y el C (discoteca). En el segundo semestre de ese primer año, tuvieron lugar en el Estudio Auditorio 223 funciones, con la asistencia de 159 mil espectadores.

El año más activo fue 1944, con 363 funciones y 284 mil espectadores. Allí se instalarían luego CX26, seguidamente CX38, un estudio para radioteatro incluyendo sala de grabaciones, entre otras reparticiones. En 1936, las radios comenzaron a transmitir desde ese edificio con un equipo construido por el propio Sodre.

Durante su primera década, las programaciones de CX6 (actual Clásica) “estaban regidas por un criterio que podría llamarse topográfico”, recordaría Lauro Ayestarán. “Se recorría todas las grabaciones de la Discoteca Nacional desde el primero hasta el último casillero de sus archivos por orden de colocación; a tales efectos se vendía al público el catálogo de los discos archivados en cada uno de los muebles y se advertía entonces por la prensa diaria: ‘De 17 a 18 horas: números 35 a 48; de 18 a 20 horas: números 49 a 72’, por ejemplo. Cuando se terminaba la recorrida topográfica de cada uno de los muebles, se iniciaba de nuevo el ciclo”.

Entre 1940 y 1960 el “criterio topográfico” fue sustituido por conceptos cada vez más ajustados, y a partir de 1960, precisamente bajo la dirección de Ayestarán, se llegó a programar para todo un semestre, con series semanales subdivididas en unidades diarias, en las que “están representados todos los géneros y todas las combinaciones instrumentales”. Adelantándose en varias décadas a lo que hoy es Babel FM, reseñaba Ayestarán, “se ha insertado por primera vez en las programaciones de CX6 un criterio etnomusicológico, atendiéndose en ellas a las culturas no occidentales y a las capas no eruditas de la cultura occidental: folklore o música popular, simplemente, penetrándose en aquellos campos hasta ahora vedados en la programación de esta onda, como en el del tango, sobre los cuales hay que ejercer un espíritu crítico pero amplio”.

Mientras tanto, CX26 y CX38 (actuales Radio Uruguay y Emisora del Sur) apuntaban ya en los 60 a un carácter ecléctico en su programación musical: “En ellas está representada en mayor escala que en CX6 la música accesible”. “Recogen, además, (...) las conferencias y actos culturales que se realizan en Montevideo y la difusión de informaciones sobre la actividad científica, artística y de cultura general. Por estas ondas se atiende especialmente la actividad rural (...) Sábados y domingos, por otro lado, transmiten los encuentros de fútbol que se realizan en la capital. Los sábados de noche, por último, transmiten una obra teatral completa adaptada a los fines radiofónicos”.

Y el Sodre fue la primera radio uruguaya en transmitir fútbol, desde su cabina instalada en el Estadio Centenario el día de su inauguración, 18 de julio de 1930. El director Francisco Ghigliani “inventó planos” del estadio “de dos tamaños, uno como para poner en la pared, como afiche, para que lo viera toda la familia, y el otro más pequeño, como para poner sobre la mesa”, recordaría el director general, Diego Errandonea, entrevistado por Helena Corbellini. En ese dibujo aparecía la cancha, “dividida en treinta rectángulos, seis a lo largo y cinco a lo ancho. El locutor tenía que relatar: ‘La pelota salió del cuadro tal y entró a tal otro cuadro’, o ‘salió afuera por el cuadro número tal’, y así el oyente se iba imaginando por dónde iba el jugador. ¡Qué idea, ¿no? De ahí en adelante, todos los sábados y domingos el fútbol pasó a ser relatado en directo”.

Errandonea fue testigo de otro hito, cuando apareció “un gordito rubio, de pelo ondulado, cachetes rosados”, “de familia muy católica y muy católico él también”. “Y yo me dije: ‘¿Y éste va transmitir fútbol?’. Pero bueno; dijimos ‘Vamos a ver qué pasa’. Lo escuchamos en la cabina ese fin de semana y nos sorprendimos: ‘¡Qué bien el botija, ¿no? Pero ¡qué bien!’ Él empezó a darle un poco de color, porque la cosa hasta entonces era fría; él le dio ese calor de la pasión del fútbol. Todavía no era el que llegó a ser, por supuesto, no era el del ‘Gooool’. Ahora exageran cualquier cantidad, son unos bobos. Él fue el primero y lo hizo bien”. Aquél “botija de cachetes rosados” era Carlos Solé. (Ver homenaje en el Día del Patrimonio 2005)

El actual Museo de la Palabra, creado como Archivo por resolución del propio Sodre en noviembre de 1959, tenía un año después más de 200 grabaciones de “quienes en el campo nacional o internacional se han destacado en sus respectivas disciplinas”. En ese mismo año, el Archivo comenzaba gestiones de intercambio con la Biblioteca del Congreso de Washington y el Archivo de la Palabra de Madrid, entre otras iniciativas.

Crecer y multiplicarse


De allí que aquella institución, concretada en aquel concierto de Bach, fuera multifacética y confusa: la ley dedicaba un solo párrafo al Servicio de Radio que estaba creando, y se extendía en la descripción de medios y funciones que “además” generarían y ejecutarían contenidos para aquel cometido principal.

En su mensaje a la Asamblea General proponiendo la creación del Sodre, el 21 de agosto de 1929, el Poder Ejecutivo destacaba la importancia que había adquirido ese “elemento que la ciencia moderna ha puesto a (...) disposición” de las naciones “para llevar las notas de arte y de cultura (...) hasta los más apartados hogares del país”. De allí la necesidad de un servicio de “información y cultura nacional”.

El proyecto hablaba de un servicio a cargo de “estaciones radio eléctricas del Estado”, pero ya en el momento mismo de formularlo el legislador incluía otros, tales como “constituir, organizar y gobernar conjuntos orquestales y corales de carácter permanente, capacitándolos para intervenir en espectáculos líricos, además de su presentación directa y por radiodifusión”.

Si eran borrosos los límites de las aspiraciones del gobierno al crear el Sodre, también lo era la naturaleza jurídica de la creatura. Y, siete años después, entendió por otra ley (9.638) que la única autoridad competente para dirigirlo era el entonces Ministerio de Instrucción Pública... aunque creaba una Comisión Directiva que actuaría “con un grado de descentralización administrativa”. Pasarían las décadas, seguiría sin definirse cuál era ese “grado”, y sucesivas leyes se referirían al Sodre como un servicio centralizado o descentralizado, como dependencia del Ministerio.

La Orquesta Sinfónica

Numerosos intentos privados para constituir una orquesta y conjuntos de cámara estables (desde la Casa de Comedias, en 1793, a la Orquesta Nacional fundada por Luis Sambucetti en 1908) se habían frustrado.

En tiempos en que los recursos presupuestales excedían las necesidades específicas para la implementación de la radio, el Sodre se abocó a la compra de una sala y la formación de una orquesta sinfónica. El 1º de junio de 1931 tomó posesión del Teatro Urquiza, ese mismo día ensayó por primera vez la Ossodre, y el 20 de ese mismo mes dio su primer concierto público, al que se alude al principio de esta nota. Apenas dos meses después se invitó a conducirla al suizo Ernesto Ansermet, quien realizó una audición catalogada como histórica, habida cuenta de las dificultades que debió vencer para la preparación técnico-artística de los músicos. Y en octubre del mismo año se contrató al italiano Lamberto Baldi, quien estuvo al frente de la Ossodre hasta 1942. En ese período logró “una orquesta dúctil, sensible”, según lo reconocieron sucesivos directores extranjeros como Erich Kleiber, Fritz Busch y otros. Desde entonces, la programación integró lo más importante del repertorio de todas las épocas y estilos bajo la conducción de músicos nacionales y extranjeros, estables e invitados.

Conjunto de Música de Cámara

Mientras se daba forma definitiva a la Ossodre, se echó en falta un conjunto estable dedicado a la música de cámara, ya que también los grupos creados por iniciativa personal o asociaciones privadas habían desaparecido en los años 20. En ese mismo 1931 el Sodre formó un quinteto, aunque debió disolverlo muy poco después “por fracaso en la preparación”. Sin embargo, de inmediato formó un cuarteto (dos violines, viola y cello) al que un par de años después agregó un pianista. Con esa integración, el nuevo Conjunto de Música de Cámara actuó durante las décadas siguientes.

Coro

Al mismo tiempo, el repertorio operístico de la época, basado en Verdi y Puccini, hizo necesario contar con un coro. Desde mayo de 1932 se pudo desarrollar su programación con la participación de grupos privados, en especial Guarda e Passa. Pero en julio de 1935 debutaría el Coro del Sodre, creado unos meses antes por la dirección del instituto.

Ballet

En esos productivos primeros años, el Sodre formó también –el 27 de agosto de 1935– el Cuerpo de Baile, que debutó apenas tres meses después, el 23 de noviembre, bajo la dirección de Alberto Pouyanne. En su primera presentación estrenó Nocturno Nativo, con música de Vicente Ascone sobre argumento de Víctor Pérez Petit.

A partir de entonces comienza a construirse la historia de la danza uruguaya. A mediados de los 50 se resolvió reforzar el elenco con importantes figuras argentinas, lo que derivó en la incorporación de los primeros bailarines Margaret Graham, Tito Barbón, Eduardo Ramírez y Micha Dimitrievich.

En los 60 y como director, Ramírez –que descolló en actuaciones junto a Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev– renovó la perspectiva del Cuerpo de Baile, con el respaldo también de Tola Leff, Olga Bérgolo, Raúl Severo, Micha Dimitrievich y Sara Nieto.

A fines de los 70, Graham y Barbón se consagraron a la enseñanza en la Escuela Nacional de Danza. Tras el incendio del Estudio Auditorio, el Cuerpo de Baile mantendría una actuación discontinua en otras salas, en ocasiones en malas condiciones escénicas. El Cuerpo se dispersó, en buena medida por la emigración de los bailarines, hasta que en 1985 Margaret Graham, entonces a cargo de la dirección, reclamó la reincorporación de Ramírez para rehacerlo todo.

Cine Arte

Tras unos años de respiro fundacional, el instituto creó, el 16 de diciembre de 1943, el Departamento de Cine Arte, primera cinemateca oficial del país, con la finalidad de “documentar y estudiar el nacimiento, progreso y evolución del arte cinematográfico, arte múltiple de nuestros tiempos, en todas sus manifestaciones”.

Al año siguiente iniciaría su actividad con la exhibición de clásicos, alcanzando con el devenir de los años gran prestigio y considerable acervo filmográfico. Su año inaugural, en 1944, incluyó títulos fundamentales a través de ciclos estructurados orgánicamente. Diez años después, en 1954, Cine Arte generó el Festival de Cine Documental y Experimental, de carácter bienal, que se extendería hasta comienzos de los sesenta. El Festival promovió la realización de cortometrajes nacionales y el contacto con personalidades de ese género como Bert Haanstra, Herman van der Horst, Norman Mc Laren, John Grierson y otros.

También la labor de Cine Arte se vio interrumpida por el incendio del 18 de septiembre de 1971. Posteriormente, Cine Arte pasó a denominarse Archivo Nacional de la Imagen, y continuó con menor intensidad la labor original.

Televisión nacional

El “además” de la ley de creación de las radios estatales incluía emisoras de televisión. Canal 5 fue adjudicado al Sodre el 18 de octubre de 1955, y esa resolución le reservó también los canales 3 y 8. Pero el proceso venía de varios años atrás, tanto que en 1950 se había creado un fondo para financiar su instalación, y a mediados de 1951 se contrató como asesor técnico a Mario Giampietro (quien había efectuado en 1943 las primeras transmisiones de televisión en Uruguay).

En 1956 se obtuvo del Ministerio de Defensa Nacional la entrega del terreno en Bulevar Artigas y Colorado, y recién en 1957 la cesión de los dos galpones metálicos que albergarían “provisoriamente” las instalaciones. El primer paso fue construirles un piso de hormigón de 1.200 metros cuadrados.

Tres años después, en 1960, se seguía construyendo; en 1961 se entregó la obra para instalar los equipos; ese mismo año comenzaba la cimentación para la torre, y el canal fue inaugurado el 19 de junio de 1963. Integrado al Sodre hasta el año 2002, se convirtió entonces en una unidad ejecutora independiente, dentro del Ministerio de Educación y Cultura.


jorge garcía ramón
Enero, 2008.


***


Salvo indicación en contrario, las citas fueron tomadas del libro Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica. Su organización y cometidos. Memoria de la labor realizada entre 1930 - 1962 (Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social, 1963)

Otras fuentes:

Historia del teatro Urquiza

Los primeros años del Sodre en ondas cortas. Horacio A. Nigro.

1927-1928, CWOA, inicios de la emisora estatal del Uruguay. Horacio A. Nigro  (publicación en formato .pdf)

Medio siglo de ballet oficial. Washington Roldán

Sodre - 70 Aniversario. Helena Corbellini.




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